Milenario cerezo de Japón nos recuerda que la naturaleza es fuerte
- Leonardo Antonio Islas Olavarrieta

- 20 jun 2020
- 2 Min. de lectura
Como cada temporada, miles de turistas esperan pacientemente en una larga fila para visitar un enorme y conocido cerezo en Miharu, Japón. Este árbol tiene más de 1000 años de antigüedad y es conocido como Takizakura, que significa ‘cerezo en cascada’.

Aunque este año no tuvo grandes multitudes apreciando su belleza debido a la pandemia de Covid-19, el maravilloso árbol floreció de todos modos, pues la naturaleza continúa su curso aún sin la presencia de los humanos.
“Para mi, el árbol es un recordatorio de que la naturaleza es fuerte y puede superar cualquier cosa”, dijo Kazue Otomo, una habitante de esta localidad. Junto con su familia, visitaron el milenario árbol utilizando cubrebocas y tomando sana distancia.

Esta no es la primera vez que Takizakura se queda sin visitantes. Miharu se encuentra ubicada en Fukushima, al norte de Japón. En 2011, la planta nuclear de este lugar sufrió uno de los peores desastres nucleares del mundo al ser golpeada por un terremoto y, después, un tsunami. Durante años, el miedo a la radiación impidió que la gente visitara el famoso árbol.

Ahora, sus cuidadores disfrutan dedicar su tiempo a su cuidado y mantenimiento, que incluye la colocación de postes de madera para mantenerlo sano y seguro.

El Takizakura pertenece a la especie de cerezo llorón llamado Pendula Rosea. Es un árbol que puede extenderse en cualquier dirección y crea una vista impresionante.
Para quienes deseen observar el gran Takizakura, Google Earth lo incluye como parte de un recorrido virtual por algunos de los cerezos más bellos del mundo.
Esta será probablemente la única forma en que la mayoría de las personas vean el cerezo este año. Pero Sidafumi Hirata, cuidador del árbol, sabe que el árbol sobrevivirá.

“Este árbol ha vivido tanto tiempo, y cuanto más tiempo vives, más eventos y tragedias ves”, dijo Hirata en entrevista con NPR. “Verá cosas malas pero también verá cosas buenas; la vida consta de capas, capas de cosas buenas y malas”.
Vía Treehugger. Fotografía de portada: Katuhico Kumazaki




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