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¿Cómo se produce el famoso ‘olor a lluvia’ que nos gusta tanto?

  • Foto del escritor: Leonardo Antonio Islas Olavarrieta
    Leonardo Antonio Islas Olavarrieta
  • 21 ene 2020
  • 2 Min. de lectura

Existe un aroma muy peculiar que aparece cuando caen las primeras gotas de una lluvia. Muchos lo describen como un olor «terroso», o de «tierra mojada».

La verdad es que la lluvia en sí no tiene olor. Lo que percibimos se le conoce como petricor, un aroma que es producido por la humectación del suelo.

Su nombre proviene del griego «petros«, que significa «piedra», e «icor«, que significa «fluído presente en las venas de los dioses».

El petricor -de un aroma fresco, dulce y ligero, emitido principalmente por las rocas -es la combinación de compuestos químicos fragantes. Algunos de ellos son aceites de plantas acumulados durante la época seca, pero el principal contribuyente del petricor son las actinobacterias.

Estos microorganismos se encuentran en toda la atmósfera terrestre. Su función es descomponer la materia en compuestos químicos simples, que posteriormente se convierten en abono y nutrientes para plantas.

De esta actividad se deriva un compuesto orgánico al que se le conoce como geosmina, y es el principal ‘ingrediente’ del petricor. Este compuesto tiene un olor húmedo, intenso y parecido al vapor de moho que procede de las plantas.

La geosmina es un tipo de alcohol, y como todo alcohol, sus moléculas se caracterizan por tener un olor fuerte. Debido a la compleja estructura química de la geosmina, su aroma es muy notable para las personas, incluso a niveles extremadamente bajos.

Cuando el ambiente es seco, y no ha llovido en días, la actividad de descomposición de las actinobacterias disminuye considerablemente. Pero justo antes de una lluvia, el aire se vuelve más húmedo y el suelo comienza a humectarse. Este proceso acelera la actividad de las actinobacterias y se produce más geosmina.

Cuando las gotas de lluvia caen al suelo, la geosmina y otros compuestos de petricor, que pueden estar presentes en el suelo o disueltos dentro de la gota de lluvia, se liberan en forma de aerosol y son transportados por el viento a las áreas circundantes.

Si el aroma del petricor es lo suficientemente fuerte, este puede viajar en el viento y alertar a las personas que una lluvia viene en camino.

Con información de La Vanguardia y Muy Interesante.

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