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Crecimiento de flores silvestres durante el confinamiento podría salvar a las abejas

  • Foto del escritor: Leonardo Antonio Islas Olavarrieta
    Leonardo Antonio Islas Olavarrieta
  • 6 dic 2020
  • 2 Min. de lectura

La actual situación por la pandemia de Covid-19 ha puesto a prueba nuestra capacidad de resiliencia, cooperación, empatía y esfuerzo en equipo. Entre las malas noticias, se abre paso la esperanza para revelar que el confinamiento también ha tenido resultados positivos en la naturaleza.

Entre los problemas que aquejan el medio ambiente, la disminución global de insectos ha encendido los focos rojos de investigadores en todo el mundo. De hecho, existen más de 70 estudios que comprueban este hecho. Uno de ellos fue el estudio realizado por Wildlife Trusts, una organización del Reino Unido, el cual reveló que el 41% de las especies de insectos está al borde de la extinción.

Entre ellas, las abejas son una de las poblaciones cuya disminución ha sido alarmante. Su importancia en los ecosistemas radica en su importante papel en la polinización de diversas especies de plantas, como vegetales y frutales. De hecho, las abejas son responsables de polinizar una tercera parte de las plantas que se consumen en el mundo.

Abeja polinizando una flor de fresa

Sin embargo, las medidas restrictivas de confinamiento en el mundo han ayudado a incrementar el nacimiento de flores silvestres. A su vez, este hecho ha ayudado a restaurar los delicados ecosistemas vegetales urbanos, haciendo que las abejas retornen al encontrar en ellas alimento para continuar su jornada.

abeja

Por lo que ahora las poblaciones de abejas podrían comenzar a recuperarse con la ayuda de flores silvestres al crecer sin ser molestadas en parques, aceras y bordes de carreteras.

Según la organización europea de conservación de plantas silvestres, Plantlife, los bordes de las carreteras son el último refugio de muchas especies de plantas que han sido devastadas por la urbanización y por la conversión de los terrenos naturales en tierras agrícolas. Estos pastizales pueden albergar cientos de especies de flores silvestres.

En los últimos años, explica el sitio de Plantlife, muchos sitios en el mundo han adoptado políticas que consideran las flores silvestres como maleza. Pero debido a la crisis por Covid-19, muchas plantas silvestres en las ciudades fueron libres de crecer en su entorno ya que algunos programas de mantenimiento urbano fueron suspendidos. Y los ecosistemas vegetales urbanos ya han comenzado a recuperarse.

Todo esto también beneficia a las poblaciones de abejas, mariposas, pájaros, murciélagos y todos los polinizadores que dependen de las plantas silvestres para su supervivencia.

El simple hecho de dejar que muchas de nuestras plantas florezcan de nuevo puede ofrecer polen y néctar a las abejas. Por otro lado, alrededor del 80% de las plantas necesitan la ayuda de insectos u otros animales para transportar los granos de polen para reproducirse.

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