¿Qué es el síndrome de Peter Pan?
- Leonardo Antonio Islas Olavarrieta

- 26 abr 2021
- 3 Min. de lectura
Ilustración por: Manolo Barrios.

Por: Sonia Heras Gastélum* @soniaherass
El Síndrome de Peter Pan (SPP) hace referencia a adultos que continúan comportándose como niños o adolescentes sin ser capaces de tomar responsabilidad de sus actos y de la vida adulta. Es decir, son personas que se niegan a crecer, tienen una inmadurez emocional muy marcada, mucha inseguridad y temor a no ser aceptados por los demás.
Se pueden reconocer porque muchos de ellos suelen resistirse a independizarse de sus padres, mantienen relaciones afectivas superficiales y sin compromiso o no encuentran su lugar en el mundo laboral. Por lo general, andan por la vida en busca de aventuras, pero se sienten incapaces de conseguir estabilidad en la vida real.
Es un problema cada vez más frecuente que surge, en parte, como consecuencia de la sociedad capitalista y de la inmediatez con la que se desea conseguir las cosas, con el menor esfuerzo posible y sin necesidad de compromiso, en la que consumimos para rellenar huecos afectivos y se busca placer inmediato pero efímero.
Las personas que padecen el síndrome de Peter Pan pueden parecer despreocupadas, y felices. Sin embargo, al indagar un poco en su vida y en su persona afloran sentimientos de soledad e insatisfacción, dependencia emocional. Necesitan de otra persona que satisfaga sus necesidades y les haga sentir protegidos, generalmente esta persona seria sus padres, su pareja, y hermanos.
Consecuencias del SPP
Tienden a tener alteraciones emocionales importantes.
Padecen de ansiedad y tristeza que puede terminar en cuadros de depresión.
Se sienten poco realizados ya que, al no asumir responsabilidad de sus actos, tampoco sienten sus logros como suyos, lo que repercuta directamente en su autoestima.
Se sienten incomprendidos
Les resulta difícil darse cuenta de su problema e incluso ignoran tener problemas.
Hasta que se da alguna situación crítica se dan cuenta que su forma de comportarse y enfrentar al mundo no es efectiva, o es anómala con respecto a la del resto de las personas.
Síntomas característicos
Aunque tengan 30 años o más siguen comportándose como niños.
Tienen una gran necesidad de atención.
Su actitud se centra en recibir, pedir, criticar y no se molestan en dar o hacer cosas por los demás.
Se enojan cuando les dicen ‘no’. No toleran la frustración.
Viven centrados en sus problemas, y no les preocupa lo que suceda con los demás.
Insatisfacción constante frente a la que actúan para solucionarlo, pero quieren lograr todo sin el mínimo esfuerzo.
No se responsabilizan de sus actos, suelen culpar a los demás por no ayudarles.
Se esconden detrás de excusas o mentiras para disimular su incapacidad de crecer.
Tienen mucho miedo a la soledad.
Mucha inseguridad y baja autoestima.
Causas del SPP
Existen diversas causas por las cuales se presenta este síndrome: factores ambientales y patrones educativos, pero la causa de mayor peso es la infancia. Si estas personas tienen el recuerdo de haber vivido una infancia muy feliz, buscan perpetuar los momentos felices y se niegan a superarlos.
Por el contrario, si su infancia fue infeliz o sin afecto buscan recuperar su infancia ‘robada’ mediante la libertad que le otorga ser adulto.
¿Cómo tratar el SPP?
Crecer como persona, es decir, madurar, es parte del desarrollo natural del ser humano, pero no es una tarea sencilla.
Ser adulto requiere adoptar valores y objetivos. Requiere renunciar a ciertas cosas, responsabilizarte de tus errores y aprender a tolerar la frustración.
Madurar no significa perder al niño que llevamos dentro, pero no debemos dejar que el niño domine y obstaculice nuestra vida de adulto.
Acudir a psicoterapia ayuda a las personas con este síndrome a obtener herramientas para mejorar su calidad de vida, y empezar a tomar responsabilidad de sus actos.
* Sonia Heras Gastélum es analista especializada en psicología clínica, feminista y a favor de los derechos humanos.




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