Los valores que todo emprendedor debe desarrollar para triunfar
- Leonardo Antonio Islas Olavarrieta

- 12 jun 2020
- 3 Min. de lectura
Una imagen estereotipo que ronda el concepto de ‘emprendedor’ es la de una persona intrigante, que pasa por encima de cualquier para tener una ventaja y que jamás se detiene; alguien que no se preocupa por nadie más que por sí mismo y en nada más que su propio crecimiento.
No cabe duda que existen personas así en el mundo de los negocios, y si escuchamos el término ‘emprendedor’, algunos quizás lleguen a vincularlo con personas estafadoras que se aprovechan de las debilidades de otros. Aplicar el término de emprendedor a este tipo de personas implicaría que el concepto no tiene valores ni moral.
Pero el emprendimiento no es un proceso libre de valores. El acto de comenzar a construir algo significativo debe considerar una serie de valores que combinen el ‘qué se hace’ con el ‘cómo se hace’. También existe una razón muy importante para que el emprendimiento tenga una visión guiada por valores: es la única forma viable para que un emprendedor logre hacer negocios a largo plazo.
Valores que guían
¿Qué valores pueden ser importantes para guiar el camino de un emprendedor?
Valentía: Para reconocer y buscar oportunidades, un emprendedor requiere valentía. La valentía nace de la mente creativa y del espíritu determinado, ayuda al emprendedor a enfrentar los sentimientos de desánimo e incluso la derrota en las primeras etapas de su crecimiento.
Visión: La visión guía al emprendedor a través del proceso de planificación del negocio, aclarando cuáles son las oportunidades que tiene y estableciendo objetivos para la organización del mismo. La visión le permite al emprendedor ver más allá de su posición actual y más allá de recursos limitados para apreciar el potencial de su empresa.
Respeto a sí mismo y a los demás: El respeto por uno mismo y por los demás es esencial. Le permite al emprendedor valorar sus esfuerzos, relacionarse con su familia y con la comunidad, así como también motivar a otros. Este respeto se deriva del orgullo, la esperanza y el entusiasmo, libera a los emprendedores de los obstáculos provocados por la baja autoestima, la desesperanza y el enojo o la frustración.
Confianza: La confianza es una parte indispensable para el crecimiento de una empresa. La confianza, que nace de la confiabilidad, la compasión y la gentileza, le permite al emprendedor superar la desconfianza, el egoísmo y la crueldad a medida que la empresa trata con empleados, clientes y proveedores.
Honestidad: Un emprendedor debe ser honesto al momento de financiar una empresa y administrar sus recursos. La honestidad emana de la decisión de tomar riesgos y decisiones, le permite al empresario evitar la falsa seguridad y a mantener la calma en medio de situaciones confusas.
Generosidad: Un emprendedor debe ser generoso al administrar y operar un negocio. La generosidad, que se desarrolla a partir de apoyar y liderar a otros, le permite al emprendedor acabar con la discriminación, reducir la resistencia al cambio y resolver los conflictos dentro de la organización.
Fortaleza: Se requiere fortaleza para que un emprendedor mantenga su negocio fuerte y logre cosechar sus frutos. La fortaleza, que se deriva de la persistencia, el realismo y la coherencia, fortalece al emprendedor contra el pensamiento disperso y las ganas de rendirse.
La posesión más valiosa
La posesión más valiosa de un emprendedor no es el dinero, sus productos o sus instalaciones. Es su reputación. Si miente, engaña o roba a los demás, el mercado se entera de ello y pierde su credibilidad. Por otro lado, aquellos que se guían por un conjunto de valores mejoran su credibilidad y atrae a otros a hacer negocios con ellos.
A veces, los emprendedores se quedan atrapados en la novedad, en lo último, en el mejor producto o idea, en los servicios y en la tecnología, y no logran ver y apreciar lo que realmente los sostiene, a sus empleados y a las empresas a largo plazo: los valores. Al ser valientes, visionarios, respetuosos, confiables, honestos, generosos y fuertes, los empresarios pueden mantenerse en la dirección correcta hacia el éxito.
Los valores anteriormente mencionaron surgieron de un programa de emprendimiento de la comunidad nativoamericana de las tribus Salish y Kootenai en Montana, y de las tribus Lakota en Dakota del Sur. Ellos destacan que el carácter es fundamental en el proceso de construcción de una empresa. Brindan un estándar y un reto para los emprendedores que buscan construir una empresa viable y duradera. Nos recuerdan que el verdadero éxito proviene de los valores que dirigen nuestro comportamiento.
Vía Entrepreneurship por Ray Smilor, escritor, inversionista, consultor y profesor de la Neeley School of Business de la Universidad Cristiana de Texas




Comentarios