El verdadero significado de la Navidad, en el Nacimiento más grande y completo de Hermosillo
- Leonardo Antonio Islas Olavarrieta

- 21 dic 2019
- 3 Min. de lectura

Por: Mirna Jiménez Virgen
Fotografías y edición de video por: Judas Méndez
El Nacimiento que coloca cada año la familia Carrillo Heras, cuenta dos historias: el verdadero significado de la Navidad con la llegada a la tierra del Niño Jesús y cómo la dedicación, talento y participación de todos con un objetivo común, estrechar la unión familiar.
La representación de este acontecimiento de la religión católica que realiza esta familia en particular es, quizá, el Nacimiento más grande y detallado de Hermosillo, Sonora.

Ocupa la totalidad de la cochera de la vivienda de Martha Olivia Heras Portillo de Carrillo y es la atracción principal del conjunto residencial, porque cumple con los elementos contenidos en el Tercer Misterio Gozoso: el nacimiento del Hijo de Dios en el portal de Belén.

Pero en forma adicional, recrea el entorno de acuerdo con la visión y el gusto de los Carrillo Heras, de tal manera que se aprecia a todo un pueblo a escala con sus respectivas viviendas, así como las actividades cotidianas y los oficios de sus habitantes.

Además de los pastores de ovejas, este Nacimiento cuenta con panadería, alfarería, carnicería, un huerto, pozos que abastecen de agua al pueblo, una enorme cascada que desemboca en un río que atraviesa el pueblo y que fluye con agua de verdad, palmeras, fogatas, molinos de viento, diferentes niveles que parecen moldeados por la naturaleza y escenas de la vida diaria como niños que juegan, personas alrededor de una fogata y hombres y mujeres ejerciendo sus oficios.


Llama la atención que algunos de estos elementos tienen movimiento, como un herrero que trabaja golpeando su mazo, un grupo de niñas que dan vueltas tomadas de la mano y una rueda hidráulica que envía el agua hacia los cultivos.


Martha Olivia Heras de Carrillo relata que desde hace muchos años instaló el primer Nacimiento con pocos elementos, los que se requerían únicamente para el Misterio, es decir, San José, la Virgen María, los Tres Reyes Magos, los pastores, los animales que les acompañan y el Niño Jesús, pero que cada año fue incrementando el número de figuras ya que algunas personas y familiares se los obsequiaban.

Con esos elementos, su propia creatividad y la de su esposo Fernando Carrillo, el Nacimiento fue creciendo hasta llegar a lo que es hoy, el más grande, completo y el único con movimiento y luces que alumbran hasta el interior de las viviendas.


“Algunas de las figuras que se mueven llegaron desde Italia, pero su precio es alto así que aprendimos a hacerlas, compramos motorcitos y elaboramos las figuras y las que podemos, las movemos nosotros; yo hago las casitas, palmeras, vasijas, canastas, a veces la ropita, las carpitas, todo lo hago yo y mi esposo hace el proyecto, él nos dirige”, explica Martha Heras.

Dice que “es laborioso, entretenido y todos ayudamos para hacerlo distinto cada vez, es un trabajo en familia”.
La labor de restauración de piezas se realiza durante todo el año, pero la instalación comienza el 1 de noviembre, culmina en diciembre y queda abierta para el disfrute de vecinos y todo aquel que desee deleitarse con esta obra de arte, hasta el 2 de febrero.

“Está disponible para quien quiera venir y disfrutar del verdadero significado de la Navidad”, afirma emocionada Martha Heras de Carrillo.




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