top of page

El histórico discurso de Steve Jobs que continúa inspirando a nuevas generaciones

  • Foto del escritor: Leonardo Antonio Islas Olavarrieta
    Leonardo Antonio Islas Olavarrieta
  • 18 ago 2020
  • 10 Min. de lectura

En 2005, Steve Jobs fue elegido para dar el discurso de graduación de la 114va generación de la Universidad de Stanford. En ese momento, los graduantes sabían que escucharían sabias palabras de un hombre que ya era un ícono del mundo empresarial, pero jamás imaginaron que ese discurso pasaría a formar parte de la historia para inspirarlos no solamente a ellos, sino a generaciones futuras.

Para esto, algunos biógrafos relatan que el discurso significó mucho para Steve Jobs; lo practicó decenas de veces, declamando mientras caminaba en su casa. Practicó el discurso durante cenas familiares para observar la reacción de la audiencia. Al demostrar su interés por dar un discurso que inspirara, Steve Jobs no solo logró conectarse con los graduantes a través de sus palabras, logró una conexión con millones de almas alrededor del mundo.

¿Por qué es recordado?

El discurso de graduación de Steve Jobs en Stanford es memorable porque es emotivo, inspirador y estructurado de manera sencilla. Fue un discurso corto, pues solo duró 15 minutos; también tuvo una intención sincera, un tema importante para los jóvenes (hacer lo que amas), enfatizó la importancia del éxito sobre la adversidad y enseñó tres importantes lecciones en tres historias.

El discurso se encuentra disponible en YouTube y hasta el momento tiene más de 35 millones de vistas. Te invitamos a escucharlo en el siguiente video, pero si prefieres leerlo, puedes encontrar la transcripción al final de este artículo.

Discurso de graduación de Steve Jobs en la Universidad de Stanford (2005)

Tengo el honor de estar presente en la ceremonia de graduación de una de las universidades más prestigiosas del mundo. A decir verdad, yo nunca me gradué de la universidad. Esto es lo más cerca que he estado de una graduación universitaria. Hoy deseo contarles tres relatos acerca de mi vida. Eso es todo. Nada del otro mundo. Simplemente tres relatos.

El primer relato es acerca de unir los puntos.

Abandoné los estudios en el Reed College después de los primeros 6 meses, pero luego permanecí como oyente por otros 18 meses aproximadamente antes de dejarlo por completo. Así que, ¿por qué lo abandoné?

Todo comenzó antes de que yo naciera. Mi madre biológica era una joven soltera, graduada universitaria, que decidió darme en adopción. Creía enérgicamente que debía ser adoptado por universitarios graduados, de modo tal que todo se organizó para que fuese adoptado al nacer por un abogado y su esposa. Excepto que cuando nací, ellos decidieron a último momento que querían una niña. Así que mis padres, que estaban en la lista de espera, recibieron una llamada en el medio de la noche que decía: “Tenemos un varoncito inesperado, ¿lo quieren?” Dijeron: “Por supuesto.” Mi madre biológica averiguó más tarde que mi madre adoptiva nunca se había graduado de la universidad y que mi padre no había terminado la preparatoria. Se rehusó a firmar los papeles de adopción. Cedió unos meses después, cuando mis padres le prometieron que algún día yo sí iría a la universidad.

Y 17 años más tarde fui a la universidad. Ingenuamente elegí una universidad que era casi tan cara como Stanford, y todos los ahorros de mis padres de clase trabajadora los estaban gastando en mi educación universitaria. Luego de seis meses, no le encontraba sentido a esto. No tenía idea de lo que quería hacer con mi vida y tampoco de qué manera la universidad me ayudaría a resolverlo. Y aquí estaba yo gastando todo el dinero que mis padres habían ahorrado durante toda su vida. Así que decidí abandonar los estudios, confiando en que todo estaría bien. Era una decisión bastante temerosa en ese momento, pero mirando hacia atrás, fue una de las mejores decisiones que pude haber tomado. En el momento en que abandoné la universidad, pude dejar de asistir a las clases que no me interesaban, y sí participar como oyente en aquellas que sí me interesaban.

No todo fue romántico. No tenía un dormitorio, así que dormía en el piso en las habitaciones de amigos, devolvía las botellas de refrescos para obtener los 5 centavos de depósito para comprar comida, y caminaba 7 millas a través de la ciudad cada domingo por la noche para recibir una buena comida una vez por semana en el templo Hare Krishna. Me encantaba. Y mucho con lo que me topé más adelante como consecuencia de hacerle caso a mi curiosidad e intuición resultó ser muy valioso.

Déjenme darles un ejemplo: Reed College en ese momento ofrecía quizás el mejor aprendizaje de caligrafía del país. En toda la ciudad universitaria cada cartel, cada etiqueta en cada cajón, era caligrafiado a mano de una manera bellísima. Dado que había abandonado los estudios y no tenía que asistir a las clases normales, decidí tomar un curso de caligrafía para aprender cómo se hacía eso. Aprendí sobre tipografía sefir y sans serif, cómo variar la cantidad de espacio entre diferentes combinaciones de letras, todo aquello que hace que una tipografía excelente sea excelente. Era hermoso, histórico, artísticamente sutil de un modo que la ciencia no puede captar, y yo lo consideraba fascinante.

Nada de esto albergaba siquiera la mínima esperanza de alguna aplicación práctica en mi vida. Pero diez años más tarde, cuando estábamos diseñando la primera computadora Macintosh, todo volvió a mi mente. Y lo volcamos todo en la Mac. Era la primera computadora con una bellísima tipografía. De no haber asistido a ese curso universitario, la Mac no hubiera tenido nunca tipos de letras múltiples o fuentes espaciadas de manera proporcional. Y dado que Windows simplemente copió a Mac, es posible que ninguna computadora las hubiera tenido. De haber continuado con mis estudios universitarios, no hubiera asistido a ese curso de caligrafía, y las computadoras personales no tendrían la maravillosa tipografía que tienen. Por supuesto que era imposible haber unido los diferentes puntos mirando hacia el futuro cuando estaba en la universidad. Pero fue muy, muy claro al mirarlo diez años más tarde.

Nuevamente, no se pueden unir los puntos mirando hacia adelante; se pueden unir solo mirando hacia atrás. Así que deben confiar que de alguna manera los puntos se unirán en el futuro. Deben confiar en algo, en sus agallas, el destino, la vida, el karma, lo que sea. Creer que, a lo largo del camino, los puntos se unirán, te da confianza para escuchar a tu corazón. Incluso cuando esto te lleve por el mismo camino de siempre, pero esto hará la diferencia.

Mi segundo relato es acerca del amor y la pérdida.

Yo tuve suerte – descubrí lo que realmente quería hacer a una edad temprana. Woz (Steve Wozniak) y yo fundamos Apple en el garaje de mis padres cuando tenía 20 años. Trabajamos duro y, en 10 años, Apple había pasado de ser solo nosotros dos en un garaje a una empresa de 2,000 millones de dólares con más de 4,000 empleados. Acabábamos de lanzar nuestra mejor creación, la Macintosh, un año antes, y yo acababa de cumplir 30 años.

Después me despidieron.

¿Cómo puedes ser despedido de la empresa fundaste? Pues, a medida que Apple crecía contratamos a alguien que yo pensaba que era sumamente talentoso para dirigir la empresa conmigo, y durante el primer año o más las cosas anduvieron bien. Pero luego nuestras visiones acerca del futuro comenzaron a diferir y eventualmente tuvimos una pelea. Cuando lo hicimos, nuestra Junta Directiva lo apoyó a él. Así que a los 30 estaba fuera. Y bien afuera. Aquello en lo que me había concentrado durante toda mi vida adulta había desaparecido, y fue devastador.

Durante unos meses realmente no supe qué hacer. Sentía que había decepcionado a la generación anterior de emprendedores – que había soltado la batuta cuando me la habían pasado. Me reuní con David Packard y Bob Noyce y traté de disculparme por haber echado a perder las cosas de tal manera. Yo representaba un fracaso público muy importante, y hasta pensé en retirarme del Valley (Silicon Valley). Pero, poco a poco, algo comenzó a crecer en mí: todavía amaba lo que hacía. El giro de los acontecimientos en Apple no había cambiado eso ni un poco. Me habían rechazado, pero todavía estaba enamorado de lo que hacía. Entonces decidí comenzar de nuevo. No lo vi entonces, pero haber sido despedido de Apple fue lo mejor que me pudo haber pasado.

El peso del éxito fue reemplazado por la facilidad de convertirme en un principiante una vez más, con menor certidumbre acerca de todo. Me liberó para entrar en uno de los períodos más creativos de mi vida.

En los siguientes cinco años, inicié una empresa llamada NeXT, otra empresa llamada Pixar y, me enamoré de la maravillosa mujer que se convertiría en mi esposa. Pixar llegó a crear el primer largometraje animado por computadora, Toy Story, y en la actualidad es el estudio de animación más exitoso a nivel mundial. En un giro notable de acontecimientos, Apple adquirió NeXT, volví a Apple, y la tecnología que desarrollamos en NeXT está en el corazón del renacimiento actual de Apple. Y Laurene y yo tenemos una familia maravillosa juntos.

Estoy seguro de que nada de esto hubiera pasado de no haber sido despedido de Apple. Fue una medicina amarga, pero creo que el paciente lo necesitaba. A veces la vida te golpea en la cabeza con un ladrillo. No pierdan la fe. Estoy convencido de que lo único que me mantuvo en curso era que amaba lo que hacía. Deben encontrar lo que realmente les apasiona. Y esto es tan cierto respecto al trabajo como al amor. Su trabajo ocupará una parte importante de sus vidas, y la única manera de sentirse realmente satisfechos es haciendo lo que crees que es un gran trabajo. Y el único modo de realizar un gran trabajo es amar lo que uno hace. Si no lo han encontrado aún, sigan buscando. No se conformen. Así como sucede con todos los asuntos del corazón, sabrán cuando lo hayan encontrado. Y, así como sucede en cualquier relación, mejora más y más a medida que transcurren los años. Así que sigan buscando hasta que lo encuentren. No se conformen.

Mi tercer relato es acerca de la muerte.

Cuando tenía 17, leí una frase que decía más o menos lo siguiente: “Si vives cada día como si fuera el último, algún día seguramente tendrás la razón.” Me impresionó, y desde entonces, durante los últimos 33 años, me he mirado en el espejo cada mañana y me he preguntado: “¿Si hoy fuese el último día de mi vida, querría hacer lo que estoy por hacer hoy?” Y cada vez que la respuesta ha sido “No” durante demasiados días seguidos, sé que debo cambiar algo.

El recordar que moriré pronto es la herramienta más importante que he encontrado para ayudarme a tomar grandes decisiones en la vida. Porque casi todo – todas las expectativas externas, todo el orgullo, todo temor a la vergüenza o al fracaso – todas estas cosas simplemente desaparecen al enfrentar la muerte, dejando sólo lo que es verdaderamente importante. Recordar que uno va a morir es la mejor manera que conozco para evitar la trampa de pensar que tienes algo que perder. Ya estás indefenso. No hay ninguna razón para no seguir a tu corazón.

Hace aproximadamente un año me diagnosticaron un cáncer. Me practicaron una tomografía a las 7:30 de la mañana, y claramente mostraba un tumor en mi páncreas. Ni siquiera sabía qué era un páncreas. Los médicos me dijeron que Los médicos me dijeron que era casi seguro que se trataba de un tipo de cáncer incurable, y que no llegaría a vivir más de tres a seis meses. Mi médico me aconsejó ir a casa y arreglar mis asuntos, que es el código médico para prepararse para morir. Significaba intentar decirles a sus hijos todo lo que pensaba que tendría que decirles en los próximos 10 años para contarles en unos pocos meses. Significaba asegurarse de tener todo puntualmente arreglado de modo que sea lo más fácil posible para la familia. Significaba empezar a despedirse.

Pasé el día entero con ese diagnóstico. Luego por la tarde me realizaron una biopsia, en la que introdujeron un endoscopio por la garganta, a través del estómago y hasta los intestinos, pusieron una aguja en mi páncreas y retiraron algunas células del tumor. Estaba sedado, pero mi esposa, que estaba allí, me dijo que cuando vieron las células bajo el microscopio los médicos comenzaron a gritar porque resultó que era una forma muy rara de cáncer pancreático que se cura mediante cirugía. Me realizaron la cirugía y estoy bien ahora.

Fue lo más cerca que estuve de la muerte, y espero que sea lo más cerca que me encuentre en varias décadas. Habiendo vivido esto, puedo decirles lo siguiente, con un poco más de seguridad que cuando cuando la muerte era un concepto útil pero puramente intelectual: Nadie quiere morir.

Aún las personas que quieren irse al cielo no quiere morir para llegar allí. Y sin embargo la muerte es el destino que todos compartimos. Nadie ha logrado escapar. Y así debe ser, porque la muerte es muy probablemente la mejor invención de la vida. Es el agente de cambio de la vida. Retira del camino lo viejo para dar paso a lo nuevo. En este momento lo nuevo son ustedes (graduantes), pero algún día no muy lejano, gradualmente se convertirán en lo viejo y los sacarán del camino. Lamento ser tan dramático, pero es bastante cierto.

Tu tiempo es limitado, así que no lo malgasten viviendo la vida del otro. No se dejen atrapar por el dogma – que implica vivir con los resultados de las creencias de otros. No permitan que el ruido de otras opiniones ahogue su voz interior. Y lo que es más importante, tengan el coraje de seguir a sus corazones e intuición. De algún modo ellos ya saben lo que ustedes realmente quieren llegar a ser. Todo lo demás es secundario.

Cuando era joven, existía una revista maravillosa llamada The Whole Earth Catalog, que era una de las biblias de mi generación. La había creado un sujeto llamado Steward Brand no demasiado lejos de aquí, en Menlo Park, y le transmitió su toque poético. Esto fue a fines de la década de 1960, antes de las computadoras personales y la autoedición, por lo que todo se hizo con máquinas de escribir, tijeras y cámaras polaroid. Era una clase de Google de edición de bolsillo, 35 años antes de la aparición de Google: era idealista, y desbordante de herramientas ingeniosas e ideas importantes. 

Stewart y su equipo publicaron varias ediciones de The Whole Earth Catalog, y luego cuando terminó su ciclo, publicaron una edición final. Esto sucedió a mediados de la década de 1970, y yo tenía la edad de ustedes. En la contraportada de la edición final había una fotografía de un camino campestre por la mañana, del tipo de ruta se encontrarían si fueran aventureros. Debajo de la foto estaban las siguientes palabras: “Stay hungry. Stay foolish”. Era su mensaje de despedida al anunciar el fin de la publicación:

Stay Hungry (sigue hambriento). Stay Foolish (sigue inquieto).

Y siempre he deseado eso para mí. Y ahora, que ustedes se gradúan para empezar de cero, deseo eso para ustedes.

Stay Hungry (sigue hambriento). Stay Foolish (sigue inquieto).

Muchas gracias a todos.

Steve Jobs.

• Te recomendamos:

Comentarios


bottom of page