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5 emprendedores que comenzaron desde abajo (y qué lecciones podemos aprender de ellos)

  • Foto del escritor: Leonardo Antonio Islas Olavarrieta
    Leonardo Antonio Islas Olavarrieta
  • 28 jul 2020
  • 6 Min. de lectura

Es común escuchar historias de emprendedores que utilizaron el dinero que obtuvieron de un proyecto anterior para construir una nueva gran empresa, o también sobre propietarios de negocios que se hicieron cargo de una franquicia durante años y la transformaron en algo totalmente nuevo. Estas son historias inspiradoras, claro, pero quizás resulte aún más inspirador escuchar sobre personas que comenzaron sin nada en sus manos.

Las siguientes historias relatan de manera breve cómo fue el trayecto de emprendedores que comenzaron sin un capital, financiación y, algunos, sin educación o experiencia, pero que, a pesar de las probabilidades, lograron construir empresas exitosas a nivel internacional.

1. John Paul DeJoria

Tal vez John Paul DeJoria no sea tan conocido como Elon Musk o Bill Gates, pero ha logrado hazañas empresariales que bien podrían rivalizar con las de ellos. Con tan solo 9 años de edad, él y su hermano mayor comenzaron a vender periódicos y tarjetas navideñas para ayudar a su madre. Pero cuando ella ya no pudo cuidarlos, los llevó a un albergue para que el Estado se hiciera cargo de ellos. Al crecer, se enroló en la Marina y al cumplir su servició, quiso estudiar para ser odontólogo pero los elevados costos de la carrera no se lo permitieron.

Para sobrevivir, John trabajó reparando bicicletas, vendiendo enciclopedias, seguros; fue conserje y conductor de camiones. Incluso, recogía latas y botellas para cambiarlas por comida, y dormía en su auto.

Finalmente, John comenzó a trabajar en un laboratorio de cuidado del cabello, pero fue despedido. Sin embargo, en esa compañía conoció a Paul Mitchell, y con un préstamo de $700 dólares comenzaron su propia compañía de productos profesionales para el cabello, que ahora es conocida como John Paul Mitchell Systems.

Ahora, John es cofundador de Patron Spirits Company, socio fundador de House of Blues y es accionista de muchas otras empresas. Se estima que su fortuna tiene un valor de 3,100 millones de dólares.

2. Kevin Plank

Kevin Plank, el dueño de la compañía de ropa deportiva Under Armour, se encontraba en la ruina cuando comenzó su negocio.

En su juventud, fue expulsado de la preparatoria por problemas académicos y de conducta, por lo que fue enviado a la escuela militar. Mientras estudiaba en la universidad, Plank ingresó al equipo de fútbol americano con el sueño de convertirse en un profesional, pero sus metas comenzaron a cambiar cuando descubrió el potencial de una gran idea.

Plank era un jugador que sudaba mucho. Frustrado porque sus camisetas de algodón no lograban mantenerlo fresco y cómodo, inició la búsqueda de la tela perfecta. Utilizando una mezcla de su propio dinero, tarjetas de crédito, un préstamo para pequeños negocios, e incluso las ganancias que obtuvo al vender rosas en San Valentin, el joven inició Under Armour, vendiendo camisetas a sus compañeros de equipo. Ese año, Plank ganó $17,000 dólares en ventas.

En 1999, Plank y los empleados de Under Armour acordaron quedarse sin pago durante semanas para pagar un anuncio de $25,000 en ESPN Magazine, lo que resultó en $1 millón de dólares de ventas al año siguiente. La compañía de Plank alcanzó ingresos anuales de $1,000 mmd por primera vez en 2010, y Plank se convirtió en multimillonario en 2011. Hoy, Under Armour alcanza casi $2 mil millones en ventas y tiene 5,900 empleados.

3. Jan Koum

El fundador de WhatsApp, Jan Koum, nació en 1976 en pueblo cerca de Kiev, Ucrania, dentro del seno de una familia de escasos recursos. A los 16 años, él, su madre y su abuela emigraron a California. Al principio, su madre trabajaba como niñera mientras Koum trabajaba como conserje de un supermercado. Buscando salir adelante, Koum aprendió programación en su tiempo libre, y cuando ingresó a la Universidad, sus habilidades eran tan impresionantes que en 1997 fue contratado por Yahoo!.

En 2009 compró un iPhone y descubrió que la recién lanzada App Store pronto marcaría un antes y después en la industria de la tecnología con el mercado de aplicaciones. Ese mismo año fundó WhatsApp junto a su amigo Alex Fishman. La aplicación no era muy popular, pero comenzó a crecer rápidamente cuando Apple habilitó la función de ‘notificaciones’ en sus dispositivos, por lo que las personas recibían una notificación de WhatsApp cuando alguien les enviaba un mensaje, lo que provocó que comenzaran a sustituir los mensajes de texto SMS por esta app.

En 2014, WhatsApp ya era sumamente popular en todo el mundo y Mark Zuckerberg, de Facebook, ofreció comprar la compañía. Joum aceptó y la vendió por la histórica cantidad de $19,000 millones de dólares. Ahora, su fortuna se estima en $10,100 mdd.

4. Sam Walton

La historia del fundador de Walmart, Sam Wolton, es un clásico del emprendimiento. Fue criado en una granja de Oklahoma, pero cuando la agricultura no le daba a su familia lo suficiente para vivir, su padre se convirtió en agente hipotecario y se mudaron a Missouri.

En la escuela, Walton era un estudiante destacado, pero durante la Gran Depresión tuvo que trabajar para ayudar a su familia, ordeñando vacas y vendiendo periódicos. Más adelante, estudió la universidad y al graduarse, realizó su servicio militar supervisando la seguridad de los aviones. En 1945, al dejar el ejército, Walton decidió que quería abrir una tienda departamental que además vendiera abarrotes. Con un préstamo de $25,000 dólares de su suegro, financió su proyecto y fue un éxito total.

El primer Walmart se abrió en 1962 y para 1976, la empresa ya valía $176 millones de dólares y contaba con 190 tiendas, que pasaron a ser 800 en 1985. Para hacer que su modelo funcionara, la clave era la logística, particularmente la ubicación de las tiendas, que se encontraban a menos de un día de distancia en auto de los almacenes regionales de Walmart, y los productos eran distribuidos en su propia empresa de camiones.

5. Geroge Soros

Aunque podría condiserársele más como un inversionista que como emprendedor, hay pocas historias como la vida de George Soros.

En 1947, cuando era un adolescente, Soros escapó de la ocupación soviética en Hungría para vivir en Inglaterra. A pesar de que contaba con escasos recursos, estudió en la London School of Economics, trabajando en la misma escuela para pagar su título. Después se mudó a Estados Unidos y se convirtió en gerente de inversiones de varias empresas, y finalmente comenzó su propia compañía de fondos de cobertura Double Eagle, en 1969. Con las ganancias, inició la empresa Soros Fund Management en 1970.

Utilizando el conocimiento adquirido en la escuela de Economía, Soros realizó su hazaña más famosa. En 1992, aplicó la Teoría General de la Reflexividad de Karl Popper (que se da cuando existe una conexión bidireccional entre el curso de los hechos y el pensamiento de los participantes), y durante el ‘miércoles negro’ especuló USD$10,000 millones en contra de la libra esterlina, lo que le dio ganancias de $1,000 millones durante la crisis monetaria del Reino Unido, por lo que es conocido como “El hombre que rompió el Banco de Inglaterra”.

Lecciones clave para aprender:

La deuda es una opción viable: La deuda es aterradora, especialmente cuando tu proyecto se trata de una idea que no es considerada como ‘segura’. Pero como puedes darte cuenta, casi todos en esta lista obtuvieron un préstamos en algún momento de sus vidas para impulsar su negocio. Mientras tengas un plan para pagar, la deuda puede llegar a ser una herramienta muy valiosa.

Invierte en ti mismo: Antes de invertir en cualquier otra cosa, invierte en ti mismo. Es decir, enfócate en mejorar tus habilidades, tu educación y tu experiencia. Sin la autoinversión, será muy difícil construir y mantener un negocio exitoso.

Mira hacia el futuro: Estos emprendedores no entraron a un mercado que no existía. Más bien, crearon nuevos mercados, nuevas oportunidades o hicieron apuestas sobre cómo evolucionarían los mercados actuales. Las estrategias centradas en el futuro siempre tienen ventaja sobre las estrategias que son planteadas con base en el presente.

Siempre que los emprendedores estén dispuestos a trabajar duro, a comprometerse con sus ideas y a asumir los riesgos necesarios para que estas se conviertan en realidad, no importa de dónde vengan. Inspírate en el éxito de estos y otros emprendedores, y no permitas que la falta de dinero o experiencia te desanimen de perseguir tus sueños.

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